Revista Internacional Online de Derecho de la Comunicación. ISSN: 1988‐2629

Call for Papers  2019:  envíos hasta 20 de abril 2019 (número septiembre 2019) / envíos hasta 30 enero 2019 (número marzo 2019)

El quinto número de esta Nueva Época de la revista Derecom se presenta cuando ya hemos recibido la noticia de la indización de esta publicación electrónica a Latindex y a DICE, aspiración perseguida desde que la revista evolucionó hacia lo que es en la actualidad, una revista científica. Hemos conseguido cumplir un número significativo de parámetros de los mencionados índices internacionales y esperamos cumplir todos, lo antes posible. Para ello, entre otras cosas, el Consejo de Redacción precisa la colaboración de sus autores. Respetar los criterios es uno de los activos esenciales para mantenerse en donde estamos. Pueden leerse en la pestaña correspondiente del sitio web. Gracias a todos los que han estado aportando sus estupendos trabajos sin la gratificación que supone la obtención de puntos extra cuando la difusión del documento científico se produce en el marco de una revista indizada que respeta los patrones científicos vigentes en todo el mundo.

Por lo que se refiere al presente número, puede verse que los temas iusinformativos abordados son variados, aunque algunos de los estudiosos han optado por ofrecer diferentes versiones de un misma tema (los servicios de inteligencia, el derecho de acceso a información, la censura). No podíamos dejar de presentar colaboraciones sobre temas de actualidad, como es el de la propuesta reforma legal por la ministra de Cultura sobre los contenidos electrónicos. Son igualmente oportunos trabajos de fondo sobre cuestiones que están dando mucho que hablar y que escribir, como el de Ana Azurmendi, Nereida López y Juan Luis Manfredi, sobre aspectos concretos de la Ley del Audiovisual de este Gobierno. En los últimos números, ha habido distintas aportaciones sobre un texto aprobado hace poco y cuyo significado y trascendencia para el sector audiovisual, y para el conjunto de la sociedad, aún, lógicamente, no se desentrañado del todo. Además, están los temas ya clásicos del Derecho de la Información, que nunca se encuentran suficientemente explorados, mucho más como consecuencia, hoy, del alcance de las nuevas tecnologías. Es lo que ocurre con los menores y los medios de comunicación o con la verdad en la información.

 

M. Pilar Cousido González

Manuel de Santiago Freda

El número 19 de la revista www.derecom.com se publica coincidiendo con el inicio del curso académico 2015-2016. En esta ocasión, como ha sucedido en los últimos números, la preocupación de nuestros autores vuelve a centrarse en el ámbito audiovisual. A las tres aportaciones sobre diferentes aspectos de la televisión se suman dos artículos relativos al medio cinematográfico; por un lado, Ana Azurmendi reflexiona sobre la televisión de proximidad a cuyo terreno lleva conceptos como transparencia, gobernanza y participación, completamente de moda en la arena política, en las conversaciones y en los propios medios de comunicación. Por otro lado, Gloria Hoyos centra su preocupación en la dimensión cultural de la televisión pública. Y, por su parte, Laura Cázares reflexiona sobre la violencia en la programación televisiva mejicana.


La justicia y el cine, o la forma en que el cine ha reflejado la forma de impartir justicia, son estudiados por Juan García Crego y Virginia Álvarez-Buylla Naharro. A su vez, Concha Calvo vuelve sobre la nacionalidad y la calificación de las obras cinematográficas. Mientras que el trabajo de García Crego y de Álvarez-Buylla inciden en aspectos sustantivos de la cinematografía, el artículo de Calvo se centra en la faceta procedimental.

 

La reflexión de Tomás Atarama y Katherin Caman sobre el Derecho de la Comunicación es el ejemplo de estudio que agrada a esta Redacción pues revela, una y otra vez, que la Ciencia del Derecho de la Información no deja de crecer y de consolidarse, adquiriendo un carácter de transversalidad que se manifiesta en el resto de las colaboraciones publicadas en este número, cuyo carácter no es fundamental, al revés de lo que sucede con el trabajo de Atarama y Caman, sino específico. En cualquier caso, también el artículo de Atarama y Caman se centra en el ámbito cinematográfico al que aplica la perspectiva formal del derecho a la información.


Es llamativo que más de la mitad de los artículos publicados en esta ocasión ponga de manifiesto que el audiovisual sigue siendo objeto predominante de interés para los autores, incluso fuera del ámbito electrónico.


El resto de nuestros autores aborda preocupaciones sociales en las que el derecho a la información ocupa un papel relevante. Es el caso de Ian Pimentel, cuando analiza la constitucionalidad del derecho a la salud en Brasil y repara en el interés e importancia del derecho a la información del paciente. Lo mismo sucede con Alfonso Tello, Arely Millán y Carmina Elvira, al resaltar el papel estelar del derecho a la información en el marco de un estudio ecológico.


Por su parte, Juan Carlos Riofrío se centra, siguiendo con una línea de investigación de larga data, en su caso, en el secreto, una institución de máxima actualidad en un contexto de sociedades democráticas que se quieren cada vez más transparentes, paradógicamente. Y Monika Zwolinska presenta su reflexión sobre la transferencia internacional de datos, otro tema, sin duda, relevante, cuando la propia Unión Europea tiene entre manos el nuevo Reglamento de Protección de Datos Personales.


Los lectores verán que este número contiene un artículo escrito en portugués y otro, en inglés. Esto será cada vez más frecuente, como consecuencia del proceso de internacionalización de nuestra revista. Es imposible, a estas alturas, cerrarse al pensamiento que llega de otras latitudes y en lenguas con un grado de dificultad menor para el lector español cualificado.


Aunque este número no inaugura, formalmente, una Nueva Época, a diferencia de lo que sí sucedió en 2009, los lectores advertirán que el formato ha variado, mejorando, y que ya puede leerse la revista desde dispositivos móviles. Los artículos son ahora más homogéneos y esta homogeneidad formal irá en aumento en los próximos números. Datos identificativos de cada artículo y de sus autores han sido incorporados a la primera página de todos los trabajos, siguiendo las indicaciones de las Bases de Datos Científicas Internacionales.


También nosotros nos sumamos, a partir de este número, a la corriente que busca un mayor grado de transparencia en su actividad y en los resultados de esa actividad. Esperamos de esta manera mejorar la calidad de nuestro producto final y atraer el interés de un número cada vez más amplio de estudiosos, de curiosos y de lectores para los que el derecho a la información sea, por fin, una ambición legítima y un reto común que nos permita crecer personal y socialmente.


Finalmente, en la medida en que aspiramos a alcanzar los estándares más elevados de calidad y compromiso comunitario, también exigidos por las Bases de Datos y Sistemas de Evaluación de Publicaciones Científicas Periódicas, hacemos notar que 8 de los 15 autores que participan en este número son mujeres; 9 de los 15 autores son extranjeros y, finalmente, solo 1 de 15 autores es docente en la Universidad Complutense de Madrid.

©Ana Azurmendi.

Universidad de Navarra (España).

Resumen

La participación de las audiencias en las televisiones ha sido objeto de estudio en los últimos años no sólo como una de las claves de la televisión pública en la era de la digitalización y convergencia (Castro, 2012) y (Kjus, 2007) sino también como un indicador de transparencia en la gobernanza de los medios de comunicación (Hasebrink, Herzog y Eilder, 2007, p.75). Partiendo del marco teórico de una propuesta de gobernanza en la que las audiencias intervienen en la toma de decisiones de las televisiones, este trabajo trata de definir los roles que se están reconociendo a las audiencias, en su participación en las vías institucionalizadas de las televisiones públicas regionales en Europa, para determinar si esos roles pueden calificarse como de servicio público. Para esto se han identificado las 4 televisiones públicas de proximidad que cuentan con este tipo de cauce institucional para la intervención de la audiencia: dos autonómicas de España (la Corporaciò Catalana de Mitjans de Comunicaciò y Canal Sur, de Andalucía), una televisión en irlandés, en Irlanda, la TG4 (Telefis na Gaeilge), y una, regional, con un canal en escocés, en el Reino Unido, la BBC Scotland (que integra BBC Alba).

 

Ana Azurmendi
Nereida López
Juan Luis Manfredi

 

Fragmento

La actualidad informativa sobre las televisiones autonómicas sitúa a los operadores públicos en el ojo del huracán. Desde el Gobierno –Ministerio de la Presidencia se ha planteado la posibilidad de abrir el debate sobre su futuro, en particular, en aquellas de las Comunidades Autónomas que no tienen una lengua propia. Además, UTECA, la asociación de las televisiones nacionales comerciales, insiste en presentar como una opción –como la mejor opción- la privatización de las televisiones autonómicas y la renuncia de éstas a la publicidad. Por si fuera poco, aún existe otro frente: el de la conflictividad laboral,e incluso jurídico-laboral en algunas de estas televisiones, que preludia los ajustes económicos a los que de forma inevitable deberán enfrentarse.

Las pretensiones de UTECA responden a sus propias estrategias de negocio en el entorno digital, sin que esto signifique irracionalidad en sus planteamientos sobre las televisiones autonómicas públicas. Todo lo contrario: si algo debe reconocerse a UTECA es el realismo más absoluto en sus observaciones: ¿Alguien puede negar que la digitalización televisiva –y la correspondiente multiplicación de canales- ha tenido como consecuencia una bajada de audiencias en todas las televisiones? ¿Que, por ese reparto de la audiencia, la publicidad también se ha fragmentado? ¿Que el nuevo entorno digital exige cambio de estrategia y posiblemente un cambio de modelo televisivo –público o comercial?

Pero no sólo UTECA tiene argumentos sobre la radiodifusión pública, también las televisiones autonómicas –por el peso mayor de la televisión no se menciona la radiotienen los suyos, desde su propia aproximación al nuevo contexto audiovisual; puesto que afrontan el reto de mantener su identidad como televisión de proximidad en un marco de comunicación que, de manera potencial, es global; y, además, se encuentran con una competencia por parte de las televisiones comerciales mucho más agresiva, en la medida en que, en cada Comunidad Autónoma, la oferta televisiva se ha multiplicado de manera considerable. Desde otro punto de vista, la crisis económica de los últimos años les obliga a un difícil recorte de gastos.

 

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