Revista Internacional de Derecho de la Comunicación y de las Nuevas Tecnologías. SEMESTRAL. ISSN: 1988‐2629

Call for Papers 2022:  envíos abstracts hasta 30 de mayo 2022 (número octubre 2022) /Call for papers 2023: envíos abstracts hasta 31 de diciembre de 2022

Resumen

La propaganda siempre ha sido un método eficaz para establecer una opinión común entre los ciudadanos de un país. Entre los países que aún hoy en día la usan se encuentra Rusia, país que es actualmente noticia debido a su invasión de Ucrania.

Summary

Propaganda has always been an effective method of establishing a common opinion amidst a country's citizens. Among the countries that still use it today is Russia, a country that is currently in the news due to its invasion of Ukraine.

Palabras clave: Rusia. Propaganda. Fake news. Trolls. Bots, Ucrania.

Keywords: Russia. Propaganda. Fake news. Trolls. Bots. Ukraine.

 

La propaganda ha sido un método muy utilizado para conseguir transmitir una información que, en prácticamente todas las ocasiones, ha sido modificada para satisfacer los objetivos de quien la usa.

Existen muchos tipos de propaganda, como puede ser la religiosa (destinada a expandir y afianzar una determinada creencia), social (usada para intentar cambiar los hábitos de una comunidad con respecto a un tema), política (para generar opiniones positivas hacia un determinado partido político) o de guerra (que sirve para generar confianza en las tropas del país que emite la propaganda y desconfianza en los enemigos).

Actualmente, el uso de la propaganda sigue siendo muy común y su influencia ha aumentado gracias a la aparición de Internet y las redes sociales. Uno de los países que hoy en día está en boca de todos es Rusia, país que ha sido partícipe en diversos conflictos a lo largo de los años y que actualmente se encuentra en guerra porque ha invadido Ucrania. El uso continuado de la propaganda ha sido un pilar fundamental para mantener la posición de potencia mundial que todavía conserva.

Rusia es percibida como una amenaza tanto por su posesión de armamento muy potente, así, armas nucleares, como por el gran poder que ejerce en el ámbito político mundial (un ejemplo sería el control que tiene sobre varios países en cuanto a las políticas de exportación de materias primas y gas). No es de extrañar que su plan de propaganda suponga también un peligro para entidades internacionales como, por ejemplo, Global Engagement Center (GEC), que se dedica a exponer y contrarrestar las amenazas que suponen las tácticas de desinformación provocadas por los medios tanto tradicionales como tecnológicos usados por el Kremlin.

Las campañas de propaganda usadas por Rusia se pueden dividir en dos áreas de influencia: la primera sería el llamado “extranjero cercano”, es decir, los países que se encuentran cerca de Rusia y cuya posición supone también cierta similitud en varios aspectos sociales e históricos. Entre los países que forman dicha área se encuentran Ucrania, Bielorrusia, Letonia, Lituania, Estonia, Kazajstán, Armenia y Azerbaiyán, entre otros. Los temas que se suelen usar para la propaganda dirigida a los países fronterizos apelan al pasado histórico de los Estados postsoviéticos, como, por ejemplo, la pérdida de su estatus de superpotencia, los valores conservadores tradicionales (como la familia y la ortodoxia) y el miedo a las revoluciones y protestas violentas. De esta forma, la población tiende a prestar más atención a la información que se le proporciona, provocando que terminen creyéndola sin cuestionar los objetivos que esconden. Así pues, lo que el Kremlin busca es que toda la población tanto rusa como la que se identifique con el mensaje ruso presione a sus gobiernos y promueva disturbios en esos países.

Por otro lado, está la propaganda distribuida de forma global o al “extranjero lejano”. A través de sus medios de comunicación, como la agencia de noticias Sputnik, se encarga de hacer llegar su propaganda (controlada por el Estado) vía radio, televisión e internet a diferentes partes del mundo debido a que envía el mismo mensaje en diferentes idiomas. El objetivo principal es influir en todos los países (tanto cercanos como occidentales) en diferentes ámbitos como por ejemplo el económico (planteando el fracaso de las economías capitalistas), político (haciendo que los líderes democráticos pierdan la confianza de los ciudadanos) o el social (sacando a la luz temas como la brutalidad policial, tensiones raciales o malas conductas de los gobiernos).

Los métodos usados por Rusia para hacer llegar su propaganda se han ido modernizando con el paso del tiempo. Actualmente, el uso de redes sociales como Facebook o Twitter es el predominante, utilizando campañas y hashtags falsos.

Durante la actual invasión a Ucrania, Rusia ha optado por realizar un plan totalmente diferente: cortar el acceso a ambas redes sociales. Esto se debe a su percepción de que la información que en esas redes sociales se puede encontrar sobre la tan internacionalmente condenada invasión puede provocar que la opinión que ha implantado sobre la población rusa de que dicha invasión es justa y necesaria acabe cambiando, lo que provocaría un problema interno en el país. Sin embargo, este sistema va en contra de los derechos humanos de todos los ciudadanos rusos, en concreto, de la libertad de información. Este derecho se recoge en el artículo 19 de la Declaración de Derechos Humanos y consiste en que todo ser humano tiene el derecho de recibir, difundir e investigar cualquier tipo de información sin limitación y por cualquier medio. Aunque si hablamos de la violación de derechos, también cabe mencionar que esta invasión supone también ir en contra del Derecho Internacional Humanitario, derecho por el que se limitan tanto los conflictos armados como las armas usadas para la guerra y se protege a aquellas personas que no participan en la guerra. Todo esto no se cumple, puesto que, por una parte, varias noticias e imágenes provenientes de Ucrania nos muestran el elevado número de civiles que han resultado ser víctimas mortales. Por otra parte, Rusia también está usando diferentes tipos de armas en este conflicto, incluso aquellas que no ha usado antes (como los misiles hipersónicos Kinzhal), demostrando que no existe un control.

Volviendo al tema del uso de las redes para transmitir propaganda, sus comienzos mediante ciberataques a bancos y entidades gubernamentales del anteriormente nombrado “extranjero cercano” fueron provocados por “hackers patrióticos”. Además, se hicieron encuestas a ciudadanos de otros países en temas como el ISIS para luego publicar noticias sobre que un determinado porcentaje de la población lo apoya, siendo estas noticias las denominadas fake news, tema al que en el ámbito europeo se le está dando cada vez más importancia por el peligro que supone sobre la formación de la opinión pública.

En las redes sociales, el Kremlin hace uso de trolls (personas que inician conflictos en las redes) y bots (cuentas automatizadas administradas por un algoritmo) para crear contenidos falsos, engañosos o afines a las ideas del gobierno ruso. Sin embargo, este tipo de métodos acaban coartando el derecho a la libertad de expresión (otro de los derechos humanos recogidos en el artículo 19 de la Declaración de los Derechos Humanos) de los ciudadanos rusos por medio del miedo infundado a través de trolls agresivos. Un ejemplo de esto lo encontramos en el caso de Jessikka Aro, periodista finlandesa que habló sobre cómo los trolls agresivos provocaron que sus entrevistados dejaran de hacer comentarios relacionados con Rusia en las redes sociales, coartando así, como se ha anticipado, su libertad de expresión.

En definitiva, podemos comprobar que el uso de la propaganda que lleva a cabo Rusia actualmente de una manera más intensa debido a su actuación sobre Ucrania, puede derivar, si es que al final consigue lo que pretende, en un influjo negativo en otros países que quieran seguir su mismo ejemplo.

Bibliografía:

- Helmus, Todd C. & alter (2018). “Russian Social Media Influence. Understanding Russian propaganda in Eastern Europe”. RAND Corporation. https://www.rand.org/pubs/research_reports/RR2237.html (consultado el 5 de julio de 2022).

Documentación:

- Global Engagement Center (GEC). Departamento de Estado de los Estados Unidos. (2020). “Informe Especial del GEC: Pilares del Ecosistema de Desinformación y Propaganda de Rusia”. https://www.state.gov/wp-content/uploads/2020/08/Pilares-del-Ecosistema-de-Desinformacioi%CC%80n-y-Propaganda-de-Rusia.pdf (consultado el 5 de julio de 2022).

Legislación:

- Declaración de los Derechos Humanos. Artículo 19 del 10 de diciembre de 1948 https://www.derechoshumanos.net/normativa/normas/1948-DeclaracionUniversal.htm#A19 (consultado el 5 de julio de 2022).

Nuestros números, nuestros temas, nuestros coordinadores: 

15 de octubre de 2022 , Número 33, en línea: PUBLICIDAD INSTITUCIONAL

Como siempre, los mejores investigadores sobre el tema (Publicidad institucional, medios y corrupción): ¡¡números contantes y sonantes!! 

31 de diciembre 2022 (para el número 34, abril 2023): Fin del plazo para enviar un título (provisional) y un abstract (250 palabras)

GRAN TEMA: SEGURIDAD NACIONAL

Coordina el número: Víctor M. BELLO JIMÉNEZ

Víctor BELLO es doctor en Historia, con una tesis sobre Políticas Archivísticas en la Administración Local Canaria. Ha sido archivero municipal y en la actualidad es archivero e historiador autónoma. Sus estudios se centran en la Historia de Lanzarote y en las necesidades de desarrollo de los archivos de Canarias. Ha organizado, con la colaboración del Ayuntamiento de Teguise (Lanzarote) las cinco Jornadas de Archivos de Teguise, la última de las cuales tuvo lugar en mayor 2022 y a la que acudieron prestigiosos expertos nacionales en el ámbito de la seguridad nacional, los archivos públicos, los servicios de inteligencia, los archivos vaticanos y los secretos oficiales.

Temáticamente, todas las posibilidades abiertas: Derecho a la información y seguridad nacional; libertad de expresión y seguridad nacional; derecho de acceso a información pública vs. seguridad nacional; OTAN y seguridad nacional; Hong Kong y seguridad nacional; España y seguridad nacional. 

30 de mayo de 2023 (para el número 35, octubre 2023): preparando tema y coordinador. Aceptamos propuestas.  Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. 

 

 (c)  Concha García Colorado

Resumen

Hemos descubierto, tras la crisis epidemiológica del mes de marzo 2020, que las nuevas tecnologías nos ayudan a conocernos más y mejor, a unir nuestros intereses y necesidades, a relacionarnos más directamente y más sanamente, sin intermediarios... Nos llega la información y la verdad en el momento. Se puede ayudar a las personas a sentirse más unidas, meno solas, con más interacción, mucho más informadas . Hace que las gestiones sean más efectivas y seguras, ordenan las ideas, el pensamiento y la vida, en general, nos ayudan a conocernos más y mejor nuestro mundo y nuestras amistades y compañeros...

Las tecnologías han hecho que el mundo de la comunicación sea más amplio, más dinámico y que potencie la resolución de problemas más inmediatos, construyendo un templo interior y exterior, individual y social más humano a la par que emocional, intelectual y estético.

  

El creciente aumento de la publicidad en los nuevos medios y, en particular, en Internet, va acompañado de un aumento en las quejas. Distintas autoridades de control, en nuestro ámbito geográfico-cultural de referencia, han reaccionado en el intento de fijar las reglas de la actuación publicitaria en estos medios nuevos. Así, la Advertising Standards Authority británica ha dictaminado que las reglas a aplicar a vloggers, bloggers, tweeters, promotores (influencers) de productos, servicios o marcas son las mismas que se aplican a los otros medios de comunicación.[1]

El incremento apabullante de la publicidad online queda de manifiesto en el hecho de que la multinacional francesa WEBEDIA, dedicada al entretenimiento en la web, anunciase en 2017 la incorporación de las 3 principales estrellas de la red social en España, a saber, El Rubius, Willyrex y Vegetta. El objetivo sería que actuaran como “intermediarios” en exclusiva para acercar las grandes marcas a los nuevos ídolos juveniles dedicados a la producción de contenido audiovisual en el ámbito del humor y de los videojuegos.[2] 

Por su parte, la Comisión Federal de Comercio norteamericana (FTC) ha establecido que la publicidad encubierta que realizan las blogueras es un delito si no avisan en sus publicaciones que están promocionando un producto. Como es sabido, los denominados “influencers” llegan a ganar cientos de miles de dólares por atraer “likes” en las redes sociales. Algunos reconocen que viven de mostrar cosas que les gustan y advirtiendo de que están siendo compensados económicamente por ello, pero en muchos casos la promoción remunerada no es evidente. [3]

En consecuencia, la FTC ha dispuesto que los blogueros deben dejar claro que están siendo compensados, ya sea con dinero, ya sea con productos gratis o con otras ventajas a cambio de promocionar o apoyar un producto. Lo mismo debe ocurrir si se presentan como “embajadores” de una marca o de una firma (corporación). La relación comercial habrá de advertirse sin ambigüedad, con etiquetas como “#sponsored” (patrocinado) o “#ad” (anuncio).

A menudo, muchos blogueros utilizan frases más creativas y opacas. Por ejemplo, Aimée Song firmó en 2016 un contrato con Laura Mercier que, según The Fashion Law, podría llegar a los 440.000 euros. Song señalaba la relación escribiendo “#MercierPartner” (socia de Mercier). 

Otro supuesto llamativo, en su momento (2015,) fue el de 50 blogueras de moda norteamericanas que subieron a Instagran fotos con el mismo vestido estampado de la firma Lord&Taylor (L&T), durante el mismo fin de semana, en un evento viral conocido como “bombardeo de producto”. Al parecer, la empresa pagó a las blogueras entre 880 y 3.500 dólares (entre 770 y algo más de 3000 euros). Las blogueras no debían advertir a sus seguidores de que se trataba de un anuncio pagado. 

Las publicaciones alcanzaron a más de 11 millones de usuarios de Instagram en 2 días y provocaron una investigación del Gobierno norteamericano. Se consideró que la campaña había conculcado las reglas de la Comisión Federal de Comercio destinadas a evitar que las empresas participasen en publicidad engañosa o encubierta: “El hecho de que Lord and Taylor tuviera control editorial y estuviera pagando a estas influencers, y que no se revelara, son problemas centrales”, como manifestó la FTC. La empresa y la FTC llegaron a un acuerdo extrajudicial por el que se prohíbe a L&T “tergiversar anuncios pagados como si vinieran de una fuente independiente u objetiva” y sus campañas fueron sometidas a un periodo de vigilancia. 

Por su parte, una de las mujeres más exitosas en redes sociales, Chiara Ferragni, tiene acuerdos con marcas como YSL Beauty, SK-II, Eyeko, Ormana, Chanel, Dior,. Kenzo y Pantene. Sin embargo, rara vez menciona que recibe dinero de estas empresas a sus 6 millones de seguidores en Instagram. No obstante, aunque la FTC tiene autoridad para adoptar acciones contra las blogueras, inicialmente ha centrado sus energías en las compañías, a las que considera que tienen una mayor responsabilidad por un comportamiento potencialmente ilegal.

 


[1] Página de Advertising Standards Authority. Dictamen.

[2] https://www.youtube.com/watch?v=vNhBoUKqlzM

[3] Ejemplos de ambas situaciones.

Desde la Edad de Piedra hasta nuestros días el ser humano ha tratado de expresar su lugar en el mundo a través de diferentes sistemas, ya sea el arte rupestre en una caverna o un tuit en una red social. Nunca antes en la historia la necesidad de compartir había sido tan grande, quizá por los medios, por la tendencia global o por la necesidad de dejar una huella, aunque sea online, en nuestro paso por la humanidad. Este Big Bang de información plantea no pocas dudas sobre la ética aplicable a las libertades individuales o las colectivas con relación a la libertad de expresión, la protección de datos o el uso de unos y otros. Nuestra información está sufriendo un liberalismo feroz, pudiendo ser vendida al mejor postor, como si de cualquier producto de manufactura se tratase. Detrás de cada clic que hacemos a lo largo del día hay alguien que lo almacena, lo clasifica y lo vende. Si establecemos relaciones entre millones y millones de clics, sacando conclusiones de los mismos, en una tarea que se denomina clustering, entonces nos encontramos ante una minería de datos cuyo valor es tan incalculable que nuestros legisladores aún no saben cómo afrontar este problema.

      El debate del valor entre las mil palabras o una imagen ha dado paso a si cualquiera de los dos es compartido o no; si no ha sido compartido, nunca ha existido. Ante el miedo de no existir, la humanidad comenzó a compartir. Con la aparición de la Web 2.0 aparecieron los primeros Groupware, como podría ser Wikipedia, y no mucho más tarde llegaron las redes sociales, en 2004, con el nacimiento de Facebook. Nuestros datos pasaron a agruparse y almacenarse, en lo que se conoce como streams. Un mundo que no podemos tocar, repleto de esos streams, que van desde la consulta de información en Google, la compra de un libro en Amazon o el pago con tarjeta en una gasolinera. Detrás de todos esos datos hay un equipo de minería formado por matemáticos, programadores, psicólogos, sociólogos y un sinfín de profesionales con el propósito de encontrar la aguja en el pajar.

      En 2017, entre las cinco empresas con mayor cotización en bolsa1, cuatro de ellas se dedicaban a Tecnología de la información, entre las que se encuentran Facebook o Alphabet (Google). Según Forbes2 Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, posee una fortuna en octubre de 2019 de sesenta y dos billones de dólares. Es imposible no cuestionarse qué es exactamente lo que vende una plataforma que permite conectar a una persona con sus amigos y otras personas relacionadas con su entorno (Zuckerberg, 2004)3 para alcanzar esas cifras. La respuesta es sencilla: diamantes.

     El Reglamento General de Protección de Datos (Reglamento UE 2016/679) y la Ley Orgánica española 3/2018, de Protección de Datos Personales y Garantía de los Derechos Digitales establece que todo individuo es titular de los datos que le conciernen y le afectan personalmente. Podría parecer entonces contradictorio que alguien use nuestros datos contra nuestra voluntad, teniendo una ley que nos protege, pero no es cuestión de protección, sino de tamaño de letra y de cultura. El usuario de estas plataformas puede exigir, amparado en la ley, que sus datos no sean almacenados, pero deberá hacerlo mediante carta escrita dirigida a la sede de la misma. Por tanto, debido al tiempo, gasto y cultura que ello conlleva estamos en manos de la ética y no la de la legalidad. Porque, al fin y al cabo, lo peligroso es el uso que se haga de los datos, no los datos en sí, sino la interpretación e intencionalidad con los mismos.

     Los mismos datos que pueden servir para un mejor uso de la medicina, diferenciando características raciales o sexuales, pueden ser por otra parte discriminatorios. Si esas mismas características raciales se aplican a que dependiendo de la raza se establezca un tipo de interés u otro a la hora de pedir un crédito por las conclusiones e interpretación de esta minería de datos nos encontraríamos con hechos gravísimos ante los cuales los Estados tienen difícil legislar.

    Los peligros que acarrea esta minería de datos son aún desconocidos. En 2008, durante la campaña electoral, Barack Obama compró información acerca de las inquietudes y miedos de los votantes indecisos para dirigir su discurso hacia ellos (Baker, 2009).4 Por tanto, no se trata tanto de una legislación sobre la protección de datos, cuanto del uso de los mismos.

    No quiere decirse con esto que la seguridad se convierta en un pretexto para imponer vigilancia y recortar libertades, sino que se necesitará de una profunda regulación para proteger los derechos e identidad de los individuos sin llegar a convertirse en una sociedad de la vigilancia que pueda coartar otras libertades civiles.

1.BBC News Mundo. (2017). Las 10 empresas más valiosas del mundo (y cuáles son las 5 que lideran en América Latina). [online] Disponible en: https://www.bbc.com/mundo/noticias-42327754 [Consultado: 22 Nov. 2019]

2.Forbes (2019). Forbes [online] Disponible en: https://www.forbes.com/ [Consultado: 22 Nov. 2019

3.Baiget, T. and Guallar, J. (2010). Anuario ThinkEPI 2010. 4th ed. Madrid: EPI - El Profesional de la Información, pp.3320-324

4.Baker, S (2009). What data crunchers did for Obama. Business week. Disponible en: http://businessweek.com/technology/content/jan2009/ tc20090123_026100.html [Consultado: 22 Nov. 2019].

 

 

Al realizar una investigación sobre la transparencia, puede tropezarse uno con los llamados PRINCIPIOS GLOBALES SOBRE SEGURIDAD NACIONAL Y DERECHO A LA INFORMACIÓN, también conocidos con el nombre de “Principios de Tshwane” en referencia al lugar de Sudáfrica en que se celebró el encuentro de unos 500 expertos de más de 70 países que trabajaron y publicaron este documento de 50 principios que deberían inspirar las normas sobre derecho de acceso a información pública y sobre el límite o excepción de la “seguridad nacional”.

Los Principios de Tshwane tienen como destinatarias sociedades democráticas y participativas. Es posible reconocer muchos de esos principios en la mayoría de las más de 95 normas sobre transparencia que existen en todo el mundo. Uno de esos principios hace referencia a una cuestión que también ha sido recogida por la Ley española de Transparencia, Acceso a la Información y Buen Gobierno. Se trata, en el caso de este documento, del principio número 18 titulado “Deber de confirmar o de denegar” y desarrolla la Doctrina Glomar, de la que pueden encontrarse referencias amplias en algunos sitios web y también en el capítulo relativo a la excepción de relaciones internacionales en la obra sobre la Ley española de Transparencia coordinada por el catedrático español Antonio Troncoso.

Es este un supuesto excepcional en el que una autoridad entiende clasificada la existencia misma de la información y, por lo tanto, no puede ni confirmar ni denegar su existencia. Ese rechazo a confirmar o denegar la existencia de la información, como respuesta a una solicitud de información pública, debe apoyarse en la prueba de que la simple confirmación o denegación de su existencia supondría un riesgo grave relacionado con una categoría de informaciones particular que, de conformidad con una norma nacional, exigiría un tratamiento excepcional.

En términos generales, los bienes intangibles tienen hoy un valor muy elevado en cualquier empresa, sea ésta una productora audiovisual, sea una corporación de cualquier sector, sea una institución pública o privada. Entre ellos se encuentran las marcas. La Ley de Marcas española ha sido modificada recientemente (2019). Uno de los aspectos alcanzados por la reforma ha sido la llamada marca notoria, desde enero de 2019, marca renombrada.

Un caso que permite entender el interés de la marca renombrada en Internet es el que ha afectado al Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa. En un arbitraje del Centro de Mediación y Arbitraje de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, la sra. Redondo Aguilera subrayó que “En el mundo virtual, no se discute que los “contenidos” protegidos bajo Derecho de Autor son materia prima privilegiada para el comercio electrónico y elemento básico para el desarrollo de la “Nueva Economía”. En tal contexto, razona la sra. árbitro, el nombre de un autor deviene marca que distingue ante el público sus obras y les transmite el prestigio adquirido por el autor como consecuencia de sus obras anteriores. Al no haber registro [como marca] del nombre [del autor literario] “(…) ese nombre o seudónimo deberá recibir el tratamiento de una marca de hecho.”

Así, como ocurre en otros supuestos ventilados por esta Institución (caso OMPI Rosa Montero Gallo vs. Galileo Asesores, D2000-1649), se confirma la protección de las marcas notorias o renombradas, también en el ámbito electrónico, pese a que sus titulares legítimos no hayan tenido la prudencia de inscribir su nombre como marca. Conviene aclarar esta cuestión pues, como es sabido, el principio general es que la inscripción de la marca tiene carácter constitutivo, es decir, la marca nace por su feliz inscripción en la Oficina de Patentes y Marcas. En consecuencia, aceptar la protección de una marca no inscrita, pero notoria, es, más bien, una excepción al principio general.

Finalmente, la sra. árbitro realiza una reflexión acerca del nombre como identificador de origen (paternidad de la obra), como medio de identificación comercial (las obras de un autor famoso se comercializan fácilmente) y como elemento de distinción (el nombre del autor es especial y notorio).

Texto: Pilar Cousido. Presentación Power Point: Leticia Porto. Edición y montaje: Manuel de Santiago y Francisca Cano.

 

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